Cada 18 de enero, Nicaragua rinde homenaje al natalicio de Rubén Darío, máximo exponente de la literatura nicaragüense y figura universal de las letras hispanoamericanas, su vida y obra constituyen un pilar fundamental de la identidad cultural del país y un referente imprescindible en la historia del modernismo literario.
Félix Rubén García Sarmiento “Rubén Darío”, nacido en Metapa hoy ciudad Darío en 1867, revolucionó la poesía en la lengua española con una propuesta estética innovadora que trascendió fronteras y épocas. Su dominio del lenguaje, la musicalidad de sus versos y la profundidad de su pensamiento marcaron un antes y un después en la literatura universal, consolidándose como el “Príncipe de las Letras Castellanas”.

A través de sus obras emblemáticas como “Azul”, “Prosas Profanas” y “Cantos de Vida y Esperanza”, Darío expresó no solo la belleza artística del lenguaje, sino profundas reflexiones sobre la identidad nacional, la libertad, la espiritualidad y el destino de los pueblos latinoamericano, su pensamiento crítico y compromiso intelectual lo convierten en una figura vigente, estudiada y valorada en los espacios académicos y culturales.
Más allá de su aporte estético, Rubén Darío fue un pensador comprometido con su época. Su obra evidencia una profunda preocupación por la soberanía cultural de América Latina, el respeto entre las naciones y la defensa de los valores humanos. Estas ideas lo convierten en una figura vigente, cuyas reflexiones siguen siendo relevantes en la actualidad.
El legado de Rubén Darío permanece vivo en Nicaragua gracias a los esfuerzos orientados a la promoción y preservación del patrimonio cultural, impulsados por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional. A través de políticas culturales inclusivas, programas educativos y actividades conmemorativas, se fortalece el conocimiento de la obra dariana, se promueve el acceso a la cultura y se fomenta el amor por la lectura y la literatura nacional, especialmente entre niñas, niños y jóvenes.
La conmemoración del natalicio de Rubén Darío representa una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la cultura como eje fundamental del desarrollo integral de la nación. Celebrar su vida y obra es reconocer la riqueza del idioma español, reafirmar el orgullo de ser nicaragüenses y valorar el aporte de un poeta que proyectó la identidad de Nicaragua ante el mundo.














